Hacer como el avestruz no nos hace inocentes

Mirar para otro lado no inocente


Resultado de imagen de niños y mujeres refugiados
Nunca el hombre tuvo tanto como hoy ni tanto conocimiento, tampoco la humanidad había estado antes tan poblada. El crecimiento de población en el planeta ha ido paralelo al aumento de conocimiento. Resulta paradójico que del mismo modo que avanzamos en conocimiento científico aumentan las guerras, y los conflictos entre los seres humano son cada vez mayores, y de peores consecuencias.

Una de las razones fundamentales, por la que esto sucede es porque a las grandes potencias que dirigen los hilos del mundo no les interesa gestionaren función del bienestar de la humanidad los recursos tanto materiales como inmateriales.
Para cualquier persona sensata saber que sólo en el presupuesto militar se gasta en este mundo 2 millones de dólares por minuto es un despropósito que hace saltar un sinfín de preguntas sin respuestas y ante todo se siente una enorme impotencia. Muchas veces los que nos detenemos a pensar en este y tantos otros problemas que asaltan a la humanidad generalmente no somos lo que tenemos el poder de decidir para resolver los graves conflictos.
Pero no por eso debemos sentir que nuestro espacio de acción se ciñe solamente a nuestra casa. Con sensibilizarnos al menos ya estaremos dando un paso importante y para eso debemos conocer y estar al tanto de lo que está pasando más allá de nuestro contexto.

Uno de los conflictos más graves que afecta a nuestra humanidad hoy día son los desplazamientos humanos. Sobre este tema el activista chino residente en Alemania, Ai Wei Wei realizó el documental Human Flow (Marea Humana).Un material audiovisual que nos pone al tanto, con crudo realismo, de un triste conflicto.

El director chino acompaña a los refugiados en sus vicisitudes y tragedias mientras huyen de la guerra en sus países. La pobreza, el hambre, la impotencia ante la inexistencia de elementos básicos de subsistencia mínimos obligan a miles, a millones de seres humanos a huir de sus propios lugares de origen. No tienen más alternativa que salir en búsqueda de lo desconocido, con la esperanza de que, aunque las dificultades sean máximas y los logros ínfimos, siempre superarán estos últimos a la nula esperanza en el futuro que les espera en donde intentan alejarse.

Todos tenemos el compromiso de no permanecer indiferente ante estos conflictos y si no hemos actuado ya, empezar a buscar qué hacer contra las injusticias desde nuestro pequeño espacio. No hay excusas frente a esto. Mañana podemos ser nosotros, nadie es invulnerable en los tiempos que corren.

 

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