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Hijos de un mismo lado: el poder oscuro

 

 

Cuando uno piensa que ya Donald Trump ha dicho el disparate más increíble jamás dicho por un estadista, o ser humano terrícola, allá va y se supera a si mismo. Cada vez que el presidente de Estados Unidos abre la boca, es para decir algo peor que lo anterior.


Trump ha conseguido ponerse bajo los focos del ridículo una vez más el pasado jueves en su rueda de prensa diaria sobre la evolución de la crisis del coronavirus, cuando se preguntó si no sería una buena idea inyectar en el cuerpo de los pacientes de covid-19 desinfectante o golpearlo con una “tremenda luz ultravioleta”, dada la eficacia de uno y otra a la hora de liquidar al patógeno. “Veo que el desinfectante lo noquea en un minuto, en un minuto. ¿Hay alguna manera de que podamos hacer algo como una inyección dentro o casi una limpieza?”

Serían notas humorísticas de agradecer, si la propuesta del señor trump no hubiera sido pretendidamente “seria”.  Pero esta vez es tan absurdo que al final todo queda en motivo de burla y de ahí no trasciende. Lo que si preocupa es que cuenta con excelentes discípulos a este lado del Atlántico más concretamente en el populismo de ultraderecha, racista, clasista y trasnochado de Santiago Abascal y de sus émulos cada vez más cercanos del Partido Popular.


Recordemos aquel vídeo que acompañaba la campaña de Vox donde aparecía Santiago Abascal cual “macho ibérico” haciendo un sinfín de acciones de pasión por la patria, acompañadas de un mensaje único y trumpiano: “Sabrás que estás logrando hacer a España grande otra vez”, una versión que se corresponde mucho al “Make America great again” que utilizó Donald Trump durante su campaña electoral que le ayudó a acceder a la Casa Blanca atizado por la América profunda.  


Pero esto no fue coincidencia, no. Se conoce que la formación de Santiago Abascal fue “apadrinada” por Steve Bannon, ex-jefe de campaña y asesor presidencial de Trump. Un personaje tan siniestro que en una entrevista opinó que «Ser oscuro es bueno…Dick Cheney, Darth Vader, Satán; eso es poder», y que se dio a conocer en el entorno de la Conferencia de Acción Política Conservadora donde se reúnen las más tenebrosas y derechistas élites del establishment norteamericano. Precisamente a esta conferencia asistió recientemente el líder de la ultraderecha española, Santiago Abascal, acompañado por Iván Espinosa de los Monteros, a reunirse allí con el club de la oligarquía norteamericana que promueve las formaciones de extrema derecha en Europa y en el mundo. Y fueron invitados de lujo de Donald Trump que les ofreció nada menos que el Rockefeller Center para realizar un evento con seguidores de Vox en Nueva York, donde Abascal pronunció un enérgico discurso: “España y Estados Unidos son dos países amigos y aliados que deben fortalecer todavía más su relación”. También puso en alto valor las relaciones con Trump: “compartimos que el futuro pertenece a los patriotas”.


Esta es la auténtica faz de Vox con quien el Partido Popular mantiene su particular pugna por mantenerse como el principal partido de la oposición, incluso en un escenario de emergencia sanitaria como el actual.

En esta competencia por estar en la oposición el Partido Popular se aleja cada vez más del centro y se posiciona más hacia la una ultra derecha que le sirve como ingenio de los recortes, para poner encima de la mesa cuestiones e intereses oligárquico-imperialistas. No son otra cosa que un escuadrón de apoyo para el Ibex35, la patronal… y para la oligarquía financiera de Wall Street. 


Los reproches y las críticas hacia el Ejecutivo central copan los discursos de Pablo Casado y Santiago Abascal. En lugar de ayudar a buscar soluciones que frenen tantas muertes, todo lo contrario. Una crisis sanitaria provocada en gran medida por las funestas gestiones durante años que ha realizado la

derecha en recortes y corrupción, dejaron el terreno abonado para la debacle.

Y sucede que en esta emergencia sanitaria los presidentes de las comunidades autonómicas del PP son la voz de Pablo Casado y no al revés.


Cada uno en su rol, los líderes regionales añaden presión sobre el Ejecutivo central y es así que el PP compite con Vox por desgastar al Gobierno en plena emergencia sanitaria.

Al presidente de la Xunta de Galicia Alberto Núñez Feijoo, un seguidor silencioso de Trump cuya fortuna debe aspirar, la crisis sanitaria le ha permitido mantenerse en la presidencia de la Xunta, frente a la que lleva 11 años, y asumir la gestión de la covid-19, después de que se aplazaran las elecciones autonómicas


Feijoo evita asistir a la Diputación Permanente para informar sobre la evolución de la pandemia y distinguir las medidas de la Xunta para combatirla, sin embargo, aprovecha la Televisión de Galicia para intervenir reiteradamente a ponerse medallas por su gestión en la crisis del coronavirus.


No pierde oportunidad el presidente del PP gallego para desacreditar la labor del Gobierno ante esta crisis sanitaria y ha acusado al ejecutivo de estar ocultando los datos de fallecidos y contagiados en residencias “algo que él, asegura, no puede compartir de ningún modo"


Pero lo que realmente pretende Feijoo es tapar su pésima gestión frente a la Xunta y ya se suman varias denuncias, una de ellas a la Dirección Xeral de Maiores por no socorrer a los residentes que terminaron falleciendo por la falta de acción de Feijoo y que el Sergas (el Servicio Gallego de Saúde) no informa de los números por separado ni tampoco de los datos de afectación de la pandemia en sus instalaciones.


Y como Feijoo no perdona a quien le descubra sus mentiras ha cesado al presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía y Xeriatría, Miguel Ángel Vázquez por hacer público que el principal foco de contagio en Galicia son las residencias de mayores (En la comunidad, del total de los centros el 80% es de gestión privada), y que actuaron "tarde y mal".


Como a sus colegas; Casado, Abascal y Aznar y, aunque aspirante, también Trump, claro que si; a Feijoo le parece más importante la economía que la vida de las personas y, en su comparecencia después de la reunión semanal de los presidentes autonómicos con Pedro Sánchez aseguró: "Ahora lo urgente es la desescalada, la vuelta a la actividad", ejerciendo presión para que el Gobierno central acelere la desescalada y permita poner en marcha ciertas actividades económicas sin importarle que esto pueda suponer una remontada en los niveles de contagio y por consiguiente lamentar más muertes.
Cuando Abascal alardea de compartir con Trump que el futuro pertenece a los patriotas y le elogia “su mensaje en defensa de los intereses nacionales frente a los organismos supranacionales”, hay que fijarse bien en la etiqueta que le sale por detrás a él, a sus correligionarios y a sus cófrades del Partido Popular, porque son “patriotas” …made in USA.

La derecha inmoral, insensible, siempre con sus frías estrategias son hijos del mismo lado oscuro del poder.