LAS PENSIONES EN ESPAÑA

Por Naira Vidal

 

 

 

 

 

 


 

 

¿Cómo hemos llegado a esta situación señores políticos?
No es sorpresa para los actuales cotizantes españoles verse obligados a cotizar y a no gozar de la reciprocidad pactada por parte del sistema de Seguridad social , el cual admite que la situación actual solo es viable para los próximos 10 años en el pago de pensiones y diversas prestaciones sociales.
Debemos los ciudadanos del mundo, dar voz de alarma y exigir cambios, soluciones a las diversas trabas y limitaciones del sistema, frenar a los políticos de turno, los cuales son supuestos encargados de adecuar la gestión y anteponerse a todo tipo de cambios y situaciones.

La rotura del sistema no quiebra de la noche a la mañana, diversos hechos y situaciones, conocidas por los políticos desde el minuto uno, zarandearon el funcionamiento del ciclo entre cotizantes y pensionistas, dejando así un sistema hambriento y falto de recursos, recursos necesarios para la garantía del Estado de bienestar que caracteriza nuestra economía mixta.
Crisis económicas, la Gran Recesión, la baja natalidad, el aumento de la longevidad, la cercanía a la edad de jubilación de la generación “baby boom”, cambios migratorios… son factores que acompañados de la inacción por parte de los gobiernos generan una explosión corrosiva, que agota el sistema y vacía hasta el más mínimo centavo de la hucha de pensiones.

¿Debemos pensar entonces que los políticos, a pesar de conocer las turbulencias del sistema, prefirieron sentarse de brazos cruzados? Bueno… se llevaron a cabo reformas que buscaban cambios estructurales, ineficientes por cierto,  no dieron solución al problema.
La Reforma de 2011 y su ampliación en 2013, en acuerdo con el famoso pacto de Toledo, aumentó por ley la edad de jubilación (instauración  progresiva hasta 2027); la linealización de los porcentajes de aplicación sobre la base reguladora en función de los años cotizados y el aumento en dos años de la edad de jubilación para acceder a la pensión completa. La cotización necesaria seguirá siendo de 15 años pero cambia el peso de cada año adicional de cotización sobre el mínimo, es decir, donde antiguamente se aportaba un 3.5% de pensión y cada uno de los 10 años restantes aportaban un 2%, tras la aplicación de la reforma, aporta un 1,9%. 

 

 

 

 

 

 

Entonces, tras las estudiadas reformas llevadas a cabo por todos esos supuestos políticos preparados, la sostenibilidad del sistema se veía más cerca. Una vez más, mentira.
Fue necesaria la ampliación en 2013, donde se introdujo el factor de sostenibilidad, teniendo en cuenta el aumento de longevidad y donde actuará en situaciones de revalorización cuando los gastos superen a los ingresos, es decir, señores políticos, el déficit que lleva viviendo nuestra seguridad social en los últimos lustros, acompañado de la imparable inflación.
Una vez más, para la no-sorpresa, las reformas no dotan de recursos al sistema,  sino que carga a las espaldas del jubilado, el coste del propio envejecimiento de la sociedad percibiendo una pensión más baja. El valor real de las pensiones disminuye tras la jubilación, se prevé que tras el índice de revalorización, las pensiones no aumenten por encima de la inflación. Por lo tanto, como vamos a hablar de la actualización de las pensiones con el IPC, señores políticos? ¿Cómo sin recursos y sin hacer crecer el sistema? ¿Cómo con la inflación vivida? ¿Cómo superar ese déficit y no morir en el intento?
Las fluctuaciones deficitarias vividas por la Seguridad Social, evidencian la delicada situación financiera del sistema público de protección social. La situación financiera previa a la crisis, marcaba puntos en torno a un superávit del 1,2% respecto al  PIB, cifra que en el 2018 marca un déficit entorno al 1,5%, situación que está viviendo una desaceleración del sistema, o hablando en plata, una nueva situación de recesión se acerca.

Por lo tanto no existe el excedente necesario para la financiación de las pensiones, y llega así el aumento del endeudamiento del Estado, el cual ya ha agotado su fondo de reserva, donde millones y millones de euros depositados en la hucha de pensiones han sido desvalijados y empleados sin ser repuestos.
¿Aumentar la deuda se va como una medida resolutiva? Los cargos a los Presupuestos Generales del Estado o emisiones de deuda, suelen ser métodos para cargar de liquidez el sistema, opciones como cargos en nuevas cotizaciones, aumentando tipos de cotización o las bases mínimas y máximas, es decir, trasladando una vez más los desarreglos al cotizante.
Por lo tanto, el futuro incierto, se fundamenta en la confianza en el factor de sostenibilidad, que tendrá como contrapartida, la reducción en prestaciones de los futuros pensionistas o nuevos sistemas de prestaciones, donde la anticipación por parte del ciudadano será el ahorro privado, y personalmente asegurarse una renta propia para el futuro.
Así que ciudadanos… ¡Busquen en sus bolsillos, trabajen, ahorren y vivan un futuro, si es que cabe! Pero eso sí, el sistema sí que confía en ustedes, pese a que ustedes ya no quepan del gozo con la situación actual, irónicamente por supuesto. ¿Está cambiando el estado de bienestar?

Pensionistas piden sus derechos
Pensionistas en acción