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Repertorio de virtuosos para una orquesta clásica

Lara Soutuyo, 22 oct 2020

Orquesta Clásica de Vigo

La Orquesta Clásica de Vigo existe para que la obra de los clásicos sobreviva por los siglos en el nivel más alto. Así lo evidencia en cada una de sus presentaciones y así lo sienten: “O Clasicismo para a nosa orquestra é como voltar a casa, nesa viaxe constante da que seguimos extraendo leccións, significado e músicas”.

El pasado 17 de octubre la formación ofreció uno de esos conciertos inolvidables en el Teatro García Barbón (Afundación) donde las musas de Gluck, Mozart y Haydn danzaron con los instrumentos de los virtuosos músicos guiados por la batuta del maestro Manuel Martínez Álvarez-Nava.

La mascarilla ni el distanciamiento fue óbice para que los músicos ejecutasen empastes melódicos logrando una perfecta armonía en todo el repertorio de la velada que inició con una cuidada interpretación de la obertura de Orfeo y Eurídice del compositor alemán Christoph Willibald von Gluck (Erasbach, 2 de julio de 1714-Viena, 15 de noviembre de 1787), obra que brilla por su sencillez y profunda claridad, y donde se combinan una encauzada energía y una sublime serenidad apoyadas por el virtuosismo de la concertino de la orquesta, Raquel Carrarera Álvarez.

La obra central estuvo dedicada al conocido como “Concierto Turco” (Concierto en La mayor n.5 para violín y orquestra K.219) del genio de la música Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 27 de enero de 1756-Viena, 5 de diciembre de 1791). La transparencia cromática y la pureza instrumental estuvieron presente en los tres movimientos de esta pieza que, según los expertos, aunque muchas obras con igual o mayor dificultad ya se habían escrito cuando llegó el Concierto no. 5 del genio de Viena, ninguna de ellas sobrevivió el paso del tiempo y, seguro, ninguna es una música tan formidable.

El enfoque dramático del “concierto turco” es impresionante, es casi una ópera disfrazada de concierto, con el solo de violín como protagonista que para la ocasión ejecutó de manera sublime la concertino de la Orquesta.

Para el final del programa reservaron la Sinfonía n. 54 en Sol mayor de J. Haydn. Una sinfonía brillante en sus cuatro movimientos. Orquestación encantadora en primer movimiento. Adagio fenomenal, misterioso y etéreo. El minueto es un complemento agradable de todo esto y el final está lleno de la alegría habitual de Haydn.

El director artístico de la orquesta, Manuel Martínez Álrvarez-Nava, afirmó que el programa, fue diseñado para aforos reducidos y que el repertorio se seleccionó en torno a artistas que compartieron tiempo, espacio e inquietudes artísticas, dijo además que las piezas escogidas tienen una intencionalidad y están conectadas entre sí desde el punto de vista estilístico y conceptual.

La pieza que puso el broche final de la noche fue el Romance No. 1 en Sol mayor, de Ludwig van Beethoven como homenaje al 250 aniversario de su nacimiento.

Y como un magno homenaje a Beethoven en este su año, la Orquesta Clásica de Vigo finalizará este ciclo de conciertos el 29 de diciembre con el recital para piano y orquesta nº4 de Beethoven, que será interpretado por Severino Ortiz, también en el Teatro García Barbón.